
EDITORIAL
Hoy será uno de esos días que quedará marcado en la historia de lucha de los trabajadores y del pueblo argentino. Seremos decenas de miles cubriendo las calles en la masiva movilización convocada por las centrales obreras CGT y CTA y la inmensa mayoría de sindicatos y organizaciones sociales y políticas del campo nacional y popular. Serán millones los que hubiesen querido estar pero no podrán por el horario de laburo o la distancia. Mañana la movilización será motivo de comentario y discusión en cada barriada popular de nuestro país.
Como nos dijo el compañero “Gringo” Amichetti (Gráficos-Corriente Federal de Trabajadores), los trabajadores de base sabemos “dónde está el enemigo: es aquel que aprovecha y especula, desestabilizando la economía, formando los precios, es el que come el bolsillo a nuestros ingresos”. Sabemos que detrás de sus intentos desestabilizadores vienen las políticas de ajuste y represión que siempre aplicaron.
Ese enemigo tiene nombre y apellido y se concentra en la Asociación Empresaria Argentina (AEA), la oligarquía terrateniente de la Sociedad Rural (SRA), la Cámara de empresas yanquis en nuestro país (Amcham) y la cúpula del PRO.
Su plan económico, político y social es el mismo que recién lograron implementar con la última dictadura cívico-militar de 1976. Menos de un año antes, en junio de 1975, una histórica huelga de 36 horas con movilización convocada por la CGT frenaba el primer intento de aplicación del plan neoliberal en nuestro país haciendo caer además a dos ministros: Celestino Rodrigo (Economía) y José López Rega (Bienestar Social).
Desde entonces hemos realizado decenas de paros generales, miles de huelgas y movilizaciones e infinidad de luchas en cada rincón del país, siempre contra los planes de ese enemigo, a veces logrando avances, muchas veces sólo resistiendo. Como nos señalara el compañero Walter Correa (Curtidores – CGT Reg. Oeste): “Los luchadores, la clase trabajadora, asiste, concurre, participa, debate, escucha, discute, y esto es lo que el imperio y la oligarquía criolla no pudieron derrotar hasta ahora”.
Ese camino contiene en su historia más reciente la lucha por la vuelta a la democracia y contra los planes de ajuste del FMI encabezada por la CGT del compañero Saúl Ubaldini y los históricos 26 puntos. Luego las puebladas como el santiagueñazo, las luchas de los trabajadores piqueteros y fogoneros y las históricas Marchas Federales del MTA, la CTA y la FUBA contra las políticas neoliberales de Menem-Cavallo en los 90, la insurrección popular del 19 y 20 de diciembre de 2001 y las jornadas de junio de 2002 en el Puente Pueyrredón. Por último, la lucha callejera en el 2008 contra la sublevación y el intento desestabilizador de las patronales rurales encabezados por la SRA contra el gobierno de Cristina, por mencionar sólo algunos de los hitos más resonantes, enfrentando siempre a los mismos enemigos.
La aplicación de ese mismo plan durante el gobierno de Macri, nos llevó nuevamente a las calles. En las movilizaciones del 14 y 18 de diciembre de 2017 contra las Reformas Previsional y Laboral una vez más comenzamos a frenar el avance de nuestro enemigo histórico. Aquellas jornadas de lucha, junto a las realizadas posteriormente contra el acuerdo del gobierno macrista con el FMI, que concluyó en la estafa y la fuga de dólares que aún padecemos, son los antecedente más inmediatos de este nuevo llamado a las calles. Como nos dijera el compañero Omar Plaini (Canillitas – CGT), hoy nos convocamos para “luchar y pelear contra esos sectores concentrados de la economía y financieros, que son la SRA, el núcleo sojero, ADEBA, AmCham, la propia AEA, contra todo eso y en defensa propia”.
Ese es el enemigo que nos desordena la vida, que nos hace imposible un mínimo de previsibilidad, de estabilidad, de orden. Sólo con su derrota podemos garantizar la construcción de la Patria Justa, Libre y Soberana que anhelamos.
Asumir esa pelea, enfrentarnos a nuestro enemigo histórico, es a su vez el camino y la garantía de la construcción de la necesaria unidad de los trabajadores, del campo nacional y del frente popular para lograr nuestros objetivos. Como nos indicara el compañero Hugo Yasky (CTA): “Si la marcha es multitudinaria y logramos mostrar un acto de unidad, si el movimiento sindical recupera la iniciativa y está en condiciones de convocar a otros sectores, empezamos una historia dónde, en lo más oscuro de la noche, empieza a aparecer la luz y quizás, este 17 sea ese momento”.
Ese camino constituye la esencia más pura de nuestra identidad: esa es nuestra verdadera historia, nuestro presente de lucha y nuestra posibilidad cierta de futuro, victoria mediante.
